Todos los años, millones de toneladas de arena proveniente del Sahara son levantadas por el viento y conducidas por corrientes a otros continentes. Esta arena que este año ha pasado por la península en su camino hacia las Américas juega un papel importante en la sustentación de diversos climas, sobre todo en el Amazonas.
Los nutrientes que contiene la arena del Sahara son esenciales para que esta selva tropical pueda seguir regenerándose y conservando la vida que lleva dentro. Desafortunadamente, esta arena también tiene efectos negativos, como la intoxicación del aire que respiramos y la presencia del polvo que vuelve el viento arisco y dañino para la piel que se oxida con algunos de los componentes de la arena.

El principal ingrediente del aceite antiox de Per Purr es el aceite de açaí de la Amazonia, contiene un 300% más de antioxidantes que los demás frutos rojos. Un emoliente natural altamente hidratante con alto poder para restaurar la piel.
Las bayas del acai se recogían tradicionalmente a mano trepando hasta la parte superior de la palmera rica en bayas por los indígenas del Amazonas que lo utilizan tradicionalmente para tratar las enfermedades de la piel. El Aceite Cosmético de açai se usa en productos de belleza por ser el más poderoso antioxidante de la naturaleza.

Para descubrir cuál es tu tipo de piel, lo primero es entender cómo está formada.
La piel es un órgano organizado por muchas capas de células que crean la primera barrera de defensa contra la pérdida de agua y factores externos como los microorganismos, además de la termorregulación.  
Está compuesta por dos capas principales:
 

  • La epidermis es la primera capa, nos protege del sol, insectos, polución, frío y calor. Retiene agua, vitaminas, minerales y proteínas. Está compuesta en su mayor parte por células productoras de queratina, una proteína que proporciona rigidez y resistencia.

 

  • La dermis es la estructura que está por debajo de la epidermis y que compone más del 90% de la piel. Constituida en su mayor parte por fibras de colágeno, resilientes y elásticas, conocidas como elastinas.

 
Actualmente son reconocidos 4 tipos de piel: normal, seca, grasa y mixta. Estas categorizaciones están basadas en distintos factores, como el tamaño de los poros, genética, hormonas, producción de sebo, exposición a factores externos, medicamentos y estrés. 
 
La piel normal es homeostática, que básicamente quiere decir que está equilibrada en su protección, regulación de la temperatura, sensaciones, balance hídrico, síntesis de vitaminas, hormonas y absorción de nutrientes.
 
El control del volumen de sebo producido es fundamental para entender cómo funciona la piel. El sebo es un aceite natural producido de manera constante por las glándulas sebáceas que lo llevan a la superficie de la piel, su función es la de lubricar y proteger. Las glándulas sebáceas pueden ser y estar normales, hiperactivas (producir sebo en exceso) o hipoactivas (producir poco sebo). De esta manera, los poros más grandes están asociados a glándulas sebáceas más activas y los más pequeños a glándulas menos activas.
 
Siempre nos encontramos con la cuestión ‘genética vs cuidado’. El equilibrio de una piel sana y bonita es un factor subjetivo, porque puede cambiar debido a factores internos y externos. Un claro ejemplo es que con la edad la piel normal tiende a resecarse. 
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La piel normal sería la ideal, con mucha elasticidad, suavidad, poca sensibilidad, poros pequeños, con una buena textura y apariencia uniforme. Logrando un equilibrio entre sebo y humedad, ni muy grasa y ni muy seca, como su categoría indica, normal.
 
La piel grasa tiene más brillo, poros dilatados, puntos negros y más tendencia al acné. Este tipo de piel tiene más tendencia a la seborrea. Estas señales se dan por glándulas sebáceas demasiado activas que producen un exceso de sebo, que obstruye los poros, aumentando la proliferación de bacterias y provocando imperfecciones en la piel.
 
La causa del exceso de grasa está relacionada con el aumento de los niveles hormonales, como en la pubertad, así como durante algunas partes del ciclo menstrual de las mujeres, embarazo y la menopausia, ya que las glándulas sebáceas se vuelven más activas durante estos tiempos. También el estrés, ciertos medicamentos como los esteroides y maquillajes que obstruyen los poros.
 
La piel mixta suele ser la más común, es una combinación de dos tipos de piel, la seca y la grasa. Las glándulas productoras de sebo están más concentradas en la parte central de la cara, frente, nariz y mentón, así que los poros en estas áreas se ven más grandes. Las mejillas y la piel alrededor de los ojos suelen estar más secas que el resto de la cara, debido a la deficiencia de lípidos en esta área. 
 
La grasa se queda atrapada en los poros en la parte central, se mezcla con las células muertas de la piel y otros desechos, causando un tapón. En contacto con el aire causa un punto negro y, cuando se queda cerrado, forma un punto blanco.
 
La piel seca es un tipo de piel que produce menos sebo, tiene una textura áspera, poros pequeños, propensa a irritación, enrojecimiento y picazón. 
A medida que envejecemos la piel tiende a volverse más seca y más frágil, porque la producción del aceite natural de la piel disminuye inevitablemente con la edad. Las mujeres tienen mucha más predisposición a la piel seca que los hombres. 
La piel seca es una condición incómoda que ocurre por una variedad de razones. Es posible tener la piel naturalmente seca, pero los factores externos son en muchas ocasiones, la clave en esta condición. El clima extremo (demasiado calor o demasiado frío) extrae la humedad de la piel dejándola más seca y agrietada. Los jabones y detergentes muy astringentes, el sobre lavado y el agua muy caliente deterioran la barrera lipídica de la piel, el escudo que protege contra los factores externos y que retiene la humedad.  

La miel puede sustituir el azúcar, pero además de endulzar tiene propiedades bactericidas y antisépticas, por lo que es un antibiótico natural y sin contraindicaciones.
Lo que mucha gente no sabe es que estas mismas propiedades se pueden aprovechar para la piel, para cualquier tipo de problema. Es un excelente cicatrizante, ayuda a prevenir infecciones en heridas y quemaduras y es anti-inflamatorio. No tiene restricciones, vale para pieles todo tipo de pieles.
En el caso de las que tienen acné, el efecto antiinflamatorio y curativo de la miel, ayudará a que la piel responda muy bien al tratamiento, incluso mucho mejor que con muchos de los cosméticos.
En pieles con alergia, irritación o quemaduras tiene efecto calmante, aliviando el enrojecimiento.
En piel seca, hidrata e ilumina, dejando la piel más luminosa y exuberante.
Otra de sus cualidades increíbles es que en pieles grasas tiene un efecto astringente y controla los reflejos no deseados.
Es decir, la miel es perfecta para todo tipo de pieles, es un remedio casero estrella.
Incluso si tu piel no tiene ningún síntoma, si está perfectamente sana, puedes usar la miel en tus cuidados diarios, ayuda a mantener una piel perfecta, brillante y con un nivel adecuado de hidratación. En este caso, con una vez a la semana sería suficiente.

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Foto: Miel pura de abejas para curar tu piel


Modo de uso en la piel:
No tiene mucho misterio con una cucharada será más que suficiente. Limpia a fondo la piel con tu producto habitual utilizando agua tibia. Aplica la miel haciendo movimientos circulares por todo el rostro durante unos minutos. Déjalo durante 30 minutos y retirar con agua tibia. Tratamiento ideal para antes de acostarte, así a la mañana siguiente tu piel estará como nueva.
Añádele además 3 o 4 gotas de extracto de propóleo, si tu piel sufre de acné o está irritada, ayudará a calmar y a proteger la piel. Además si necesitas que tu piel cicatrice, puedes poner unas gotas aceite esencial de lavanda.
Modo de uso en el pelo:
Calienta al baño maría dos cucharadas de sopa de miel y dos de aceite de oliva virgen extra. Es muy importante que no dejes que hierva, sólo hay que calentarlo para que la miel quedé liquida. Aplícalo sobre el cabello seco y déjalo 30 minutos.
Después lo lavas como de costumbre. Puedes aplicar esta mezcla en la raíz sin problemas, ayuda a que la raíz del pelo se fortalezca y disminuya la caída.El pelo no quedará grasiento, ya que al tratarse de un aceite vegetal y no mineral saldrá muy bien con el lavado.
Resultado: ¡Tu pelo muy hidratado y con las puntas perfectas como si acabaras de salir de la peluquería!
PD: Es muy importante que la miel sea miel de verdad y no una mezcla de glucosa o jarabe de las que se venden en los supermercados. Lo ideal es que su origen sea de un colmenar.
PD2: Si quieres conocer nuestros productos que llevan miel, aquí los tienes: Jabón Detox, Jabón Nutritive y Jabón Warm.
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Jabón Detox de Per Purr: hierba-limón y miel


 

¿Cómo es el invierno? Parece muy obvia la respuesta, pero nos gusta que te hagas esta pregunta en voz alta, para que entiendas mejor nuestros 10 consejos para cuidarte en esta época del año.
El invierno en general hace frío, nos exponemos menos a la luz solar y en muchas zonas es incluso más seco. Obviamente esto afecta drásticamente a nuestra piel, se suele volver más seca, por la falta de luz y de humedad, por lo que tú ritual de cuidados tiene que adaptarse.
Error # 1: Te saltas la exfoliación
Es importante que no te saltes la exfoliación, ya que en invierno al estar la piel más seca, se obstruyen más tus poros y puede conllevar a tener granitos bastante incómodos.
Hay que tener también en cuenta, que como tu piel está más sensible, tienes que escoger un exfoliante poco abrasivo, con una base de alfa-hidroxi-ácidos (AHA) para que sea una exfoliación más suave y luzcas una piel radiante. Con una vez a la semana es suficiente.
Error # 2: Usas sólo hidratantes oil-free
Tienes la piel grasa o mixta, y piensas que las hidratantes son tu peor enemigo, te dejan la piel aun más grasa. Eres de los que ha dejado de hidratar la piel o usa las famosas oil-free.
Pues tenemos que desmontarte algunos mitos, la piel necesita estar hidratada, ya la tengas grasa, mixta o seca. Si dejas de hidratarla se producirá un efecto rebote, por ello tienes que buscar una crema que a largo plazo hidrate y respete tu piel.
Las nuevas cremas oil-free pueden estar bien para pieles grasas, pero durante la época de invierno, sobre todo si vives en un clima seco, te recomendamos que aparques esas cremas y pruebes a usar una que hidratante con aceites esenciales, vas a notar un gran cambio en tu piel.
Error # 3: El protector solar es sólo para el verano
Los rayos ultravioletas e infrarrojos afectan a nuestra piel todo el año. Efectivamente en verano pasamos más horas al sol, pero también en invierno vamos más a la montaña, a la nieve y nos tenemos que proteger muchísimo. Lo ideal es que incluyas el aplicar tu protector solar a tu rutina diaria, es como el cepillarse los dientes.
Error # 4: Abusas de productos para el acné
Los productos para el acné son normalmente abrasivos y los debes usar con moderación en invierno. Así no tendrán efectos no deseados sobre tu piel, como por ejemplo el dejarla más sensible, enrojecida y muy seca.
Evita sobre todo los productos que contienen alcohol. Te recomendamos que revises las etiquetas de los tónicos, muchos tienen, sustitúyelos por productos con una base de extractos botánicos.
Error # 5: ¡No cambio mi base de maquillaje por nada del mundo!
Eres una adicta a tu base de maquillaje lo sabemos, pero ¿sabes que deberías tener dos diferentes, una para verano y otra para invierno? En primer lugar, tu tono de piel seguro que varía en función de la estación del año, en verano a todos nos gusta ir a la playita y estar morenos.
Además con el calor buscamos una base con efecto mate y en invierno nos gusta una base que hidrate y tenga más humedad, para dejar nuestra cara “jugosa”.

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¿Sabes cuidar tu piel en invierno?


Error # 6: ¡Pies y manos, en verano!
No seas perezoso, hay que cuidar los pies y las manos también en invierno, en pocos meses querrás volver a lucirlos en todo su esplendor. La primavera está a la vuelta de la esquina, por ello aprovecha e hidrata de noche con productos específicos.
Es más cómodo y fácil, lo ideal es que pongas una buena crema hidratante en los pies y los metas en un calcetín, así la piel absorberá el producto con mucha facilidad.
Error # 7: El agua para los peces
El agua es vida, es fundamental, en verano para mantenerte hidratado y fresco durante el día, pero también es importante en invierno. En esta época del año te ayudará a prevenir esos molestos resfriados y a mantener la piel hidratada.
Error # 8: Bañito caliente todos los días
Aquí vamos a ser bastante condescendientes, todos sucumbimos con este frío a darnos unos baños eternos bajo el chorro de agua hirviendo.
Pero tenemos que informarte que eso nos es nada bueno para tu piel, que si superas los 15 minutos, puedes comprometer el manto hidrolipídico de la piel que es el que retiene la hidratación. Lo sentimos, tendrás que pasar un poquito más de frio.
Error # 9: Elijes tu barra de labios por el color de moda
Es importante lucir unos labios bonitos, pero siempre nos olvidamos de cuidarlos, el truco es hidratarlos bien. Por ello te vamos a ayudar a escoger una buena barra de labios, te fijarás en los ingredientes y no sólo en el color.
Atención, los productos que contienen vaselina/petrolatum y mentol resuelven el problema de los labios agrietados al instante, pero en realidad a la larga te los siguen secando.
¡Te vuelves adicto y no paras de usarlos! Nos ponemos técnicos: la molécula del petrolatum es hidrófoba, esto significa que expulsa las moléculas de agua de la piel, aunque haga una camada “protectora”.
Lo ideal es que encuentres barras de labios ricas en mantecas vegetales, ceras y aceites, para resolver el problema desde la raíz.
Error # 10: ¿Humedad? ¿Para qué?
La humedad es imprescindible para lucir pelazo y una piel hidratada. Lo ideal es que te hagas con un humidificador de aire, es un “must” para mimarte durante los meses más secos.
El convivir con un nivel adecuado de humedad va a conseguir mejorar tu piel, tu pelo y lo más importante previene y ayuda en la mejora de las enfermedades respiratorias y alergias. Elige el modelo que más te convenga, seguro que encuentras alguno que quede monísimo en tu salón.

Imagínate una piel perfecta, no una piel perfecta tipo photoshop, sino en una con una buena textura, tono igualado, poros reducidos y, principalmente, luminosa y sana.
Aunque todos tengamos imperfecciones, contra las cuales no hay que luchar exhaustivamente, una piel sana hace que estas imperfecciones pasen desapercibidas, incluso a los ojos más críticos.
Sabemos que hay muchos steps para lograr una piel perfecta: alimentación, protección solar, hidratación. Pero lo que muchas personas se olvidan o simplemente se “saltan”, es la buena limpieza diaria.
Sin duda, eso puede cambiar tu relación con tu piel. Esto parece tan obvio como una correcta selección de los productos. Cada piel es única y necesita distintos cuidados, luego, tendríamos que haceros una lista de cien páginas para cubrir a todos los tipos de piel.
En cambio, la idea va más allá de los productos y nos gustaría hacer hincapié en la rutina y el modo de limpiar correctamente.
Lo primero, para quién nunca ha tratado con un dermatólogo, sin duda, es buscar uno.
Muchas veces uno cree que tiene un tipo de piel y lleva toda la vida usando productos que no son realmente los adecuados. Además de esto, solo un dermatólogo podrá diagnosticar cualquier otro problema del que ni tú te habías dado cuenta.
Tampoco es efectivo gastar una pasta en las mejores cremas que hay en el mercado si uno no tiene en su rutina diaria la limpieza dos veces al día: al despertarse y al acostarse. Por la noche, la regla básica es siempre desmaquillarse. ¡SIEMPRE!

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Cómo limpiar tu piel correctamente


 
Lo ideal seria, primero, quitar el exceso con un producto no agresivo, como una agua micelar (hay de distintas marcas en todas las farmacias). Luego, si te maquillas los ojos, quizás, necesites de un producto más aceitoso para quitar bien el rímel, y eso es importante para no ocluir los poros por donde salen las pestañas.
De este step se podría ir directamente al tónico o entonces antes se podría aclarar usando agua tibia durante uno o dos minutos o, entonces, usar algún producto; un jabón neutro o espuma de limpieza.
Luego antes de acostarse lo ideal es poner una crema nocturna y una de ojos y… voilà. A la cama.
No creemos en excusas para no irse a la cama con la piel limpia: ni la áspera rutina, ni la pareja diciéndote que tardas en acostarte. Este proceso apenas algunos minutos. Hay opciones de productos “tres-en-uno”: quita maquillaje, limpia la suciedad acumulada durante el día y tonifica. Es una cuestión de cómo invertir el tiempo.
Quizás, tendríamos que haber empezado al revés, por la limpieza nocturna, pero esta, sin duda, es la más conocida.
Muchos piensan que por la mañana la piel está limpia porque han pasado toda la noche en la cama. ¡No te engañes!
Por la noche las glándulas sebáceas continúan trabajando expulsando todo lo que se ha quedado en los poros y otras toxinas. Si quieres que tu piel absorba bien los productos como el serum de vitamina C y la crema solar, hay que limpiarla.
Sobre los productos, además de saber cual es el mejor para tu tipo de piel, también deberíamos tener en consideración que al cabo de un año la piel sufre con las diferencias climáticas y esto se debería reflejar en el cambio de productos. En invierno, con el tiempo seco, viento fuerte, calefacción, etc, la idea es optar por productos más suaves.
Si no tienes estos cuidados básicos con la limpieza de la piel, te proponemos que empieces ya y lo pruebes por unas semanas. Ya verás el cambio de 180º que tendrás en la relación con tu piel y como te lucirá. ¡Ya nos lo contarás!

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